Olas perfectas, creación y desaparición

09/06/2006 - 01/10/2006. Exposición organizada por Surfilmfestibal

En esta exposición, compuesta de fotografías, audiovisuales y tablas de surf, se quiere hacer un repaso histórico a algunas de las olas más representativas de nuestro litoral, las de las desembocaduras de los ríos Adour, Bidasoa, Urumea, Oria y la ría de Mundaka.

Presentamos también playas de otros lugares que han sufrido cambios en los últimos años debido a nuevas infraestructuras costeras. Todos los sitios que visitamos tienen en común una cosa: haber disfrutado de olas perfectas en algún momento de nuestra cultura surfera. Nos gustaría que este paseo a través de algunos lugares fantásticos que han visto crecer nuestro surfing, ayude al público en general a entender mejor el hábitat del surfista.

Una ola perfecta es un accidente

Efectivamente, es el resultado de una suma de factores, básicamente, marejada, viento y el fondo con el que se encuentra la onda al llegar a la costa. Este puede ser un banco de arena bien colocado, de forma aleatoria en playas abiertas, o ayudado por espigones u otras construcciones. También puede ser un arrecife con buena forma, una lengua de lava con perfil milagroso, una lengua de arena depositada por un río a su contacto con el mar, cabos recubiertos de arena… El litoral cantábrico tiene unos 600 km de costa. Disfrutamos de buenas condiciones para el surf. Se puede decir que tenemos todo tipo de olas para diferentes tipos de condiciones. Algunas de nuestras playas son conocidas en todo el mundo.

Esta exposición pretende contar la historia de algunas playas, viajando a través del momento que separa la llegada de la primera tabla de surf a Biarritz en los años 50 hasta nuestros días. Algunas de las olas que presentamos han sido destruidas por la acción del hombre, pero otras han sido creadas también por su mano. La construcción de espigones puede crear milagrosos bancos de arena estables, dragados que descubren arrecifes perfectos antes recubiertos de arena… Muchas de las imágenes que presentamos forman parte de la historia colectiva del surf en nuestras costas, nuestro surf. Pretendemos aportar las herramientas necesarias para entender mejor nuestro entorno, conocer mejor nuestro pasado y para intentar dar forma a algunos mitos y leyendas de nuestra prehistoria surfera.
Y por qué no, pretendemos plantear esta pregunta:

¿Podríamos crear olas perfectas en nuestras playas?

Historia del surf en Euskadi

La historia oficial sobre los inicios del surf en Euskadi comienza hace cincuenta años. Peter Viertel, escritor, guionista y marido de la actriz Hollywoodiense Deborah Kerr, surfea por primera vez en 1957 en Côte des Basques (Biarritz). Viertel, decide traerse su tabla desde Estados Unidos para surfear en Biarritz mientras su mujer Deborah Kerr, rodaba la adaptación cinematográfica de Ernst Hemingway, ‘The sun also rises’ dirigida por el director Henry King.

El ver a un hombre fluir sobre una tabla a través de las olas fue un acontecimiento social que conmocionó especialmente a los jóvenes de la época en Biarritz. Todos querían emular lo que aquel excéntrico americano realizaba en Côte des Basques con las olas. Este hecho, crea un hito histórico dando lugar al punto de partida sobre el inicio del surf en Euskadi. A partir de aquí, Biarritz quedará totalmente vinculado a la imagen de los inicios del surf en Europa.

La hazaña surfera de Viertel en Biarritz, proyecta una nueva imagen internacional de esta ciudad quedando para siempre vinculada al surf. Curiosamente por aquella época Biarritz y Gethary se convierten en un paraíso perdido para algún surfer extranjero que empezaba a huir de la incipiente ‘masificación’ surfera de las playas californianas. Nos referimos ni más ni menos que a Miki Dora, un ‘enfant terrible’ del surf de la época, icono mítico del surf mundial y ‘outsider’ por excelencia. Miki recalaría en Gethary formando esta villa parte de este autoexilio surfero personal. En Gethary, Dora busca en nuestras olas un reencuentro con la esencia pura del surf: una tabla, una ola y puro disfrute, el resto es accesorio.

De todas formas, existen otros datos ‘no oficiales’ sobre los inicios del surf en Euskadi. Sus protagonistas son algunos jóvenes de nuestras playas de hace cinco décadas. Entre ellos no existía ningún tipo de conexión aunque todos sentían la misma atracción por las olas. Aquellos chicos tal vez no poseyesen esa aureola de sofisticación y glamour cinematográfico que envuelve a Peter Viertel, pero la realidad es que probablemente se anticiparon a él y puede que fuesen los primeros en surfear nuestro litoral. Nos referimos a esos jóvenes vascos, surfers anónimos que con muchos menos medios y probablemente movidos por una inmensa pasión hacia el mar, se zambulleron a coger olas unas décadas antes de darse a conocer la llegada oficial del surf en Euskadi.

Estos jóvenes con sus historias totalmente increíbles y llenas de encanto, son los pioneros del surf en Euskadi. Françoise en Biarritz, el vizcaíno José Luis Elejoste, más tarde los hermanos Arteche en Donostia y verdaderos artesanos autodidactas a la hora de crear tablas como Patxi Oliden. Ellos, son realmente los protagonistas de la historia de los inicios del surf en Euskadi. Probablemente algunos de ellos se adelantaron a la llegada de Peter Viertel sin saberlo, como se tiene constancia a través de Françoise, cuyo padre, médico y nacido en Sara viajó a Hawai. Su hija Françoise, totalmente fascinada por las historias marinas de su padre, consiguió que su progenitor le fabricase una tabla de surf a partir de una barrica de vino. Así es como Françoise surfeaba por alguna playa de Lapurdi dos décadas antes de la llegada de Peter Viertel a Côte des Basques.

También especial mención y no menos meritoria es la forma en que otro joven vasco, José Luis Elejoste, se convierte en pionero del surf en Euskadi. Elejoste entra en el mundo de las olas y el surf influido por algún documental de cine sobre el Pacífico, algún artículo en la publicación Reader´s Digest del año cuarenta y cuatro y los juegos con las olas de Zarautz. Todo esto unido a su deseo de cabalgar olas le impulsó a arrojarse a ello de una forma totalmente visceral en 1955, construyéndose una tabla de dos metros y medio, también de forma totalmente autodidacta. Playas vizcaínas como Larrabasterra, Peñatxuri y Ereaga fueron surfeadas por primera vez y Jose Luis Elejaste fue el primer surfer que se deslizó sobre sus olas. Algo parecido sucedió con los hermanos Iñaki y Javier Arteche en San Sebastian durante los años sesenta. Debido a la falta de actividad de esquí en época estival se dejaron seducir por otro artículo del Reader´s Digest. En el reportaje, se hablaba de una forma de deporte que la gente realizaba en Hawai sobre las olas. Esto, unido a una portada de un ‘Vogue’ donde una señorita en la portada de la revista sujetaba un tablón, fueron los detonantes suficientes para ponerse manos a la obra e iniciar su aventura particular a través de las olas en un país que por aquel entonces escuchaba al Dúo Dinámico y una sociedad que sufría un régimen político y social oscuro y estrecho de miras a la hora de buscar otras formas de esparcimiento que no fuesen las políticamente correctas.

A partir de los años setenta, se inicia un progresivo aumento en la práctica del surf en Euskadi. La ola de Mundaka se da a conocer internacionalmente. Se trata de la ola con la izquierda más larga de Europa. Comienza el peregrinar de surfers extranjeros en busca de la ola mítica y Mundaka rápidamente se convierte en un referente mundial. Paralelamente en el resto de nuestro territorio, poco a poco el surf va calando y tomando cuerpo en cada playa, hasta el punto actual en que el surf está totalmente integrado tanto entre nosotros como en la imagen que proyectamos de Euskadi al exterior.

Alfon Quintela, director de la revista Glide
Junio 2006

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